
El concurso procura promover propuestas imaginativas sobre un solar sin ubicación determinada. El objetivo planteados por parte del equipo de Rethinking es el de conseguir una vivienda flexible y adaptable que sea capaz de acoger a diferentes estructuras familiares –unipersonales, monoparentales, sin hijos, numerosas…-
Se plantean diversas escalas de intervención, desde la más comunitaria, hasta la más íntima.
El edificio propuesto es un edificio en altura. Las ventajas de la ciudad vertical, frente a la ciudad caracterizada por viviendas unifamiliares, es que aquella ofrece una liberación algo mayor del territorio. Éste afectado por el diseño taxativo de la ciudad impone sobre el mismo un manto homogéneo que acaba con las pautas delineadas por el territorio, el cual queda enmudecido bajo hectáreas de construcciones cuya superficie de suelo en relación al número de habitantes que lo ocupan es muy inferior en comparación con una estructura de bloques en altura. Teniendo en cuenta esta premisa nos atrevemos a proponer una ciudad vertical formada por bloques comunicados a diversas cotas mediante puentes habitables. Desde lejos sólo podemos admirar la desmesurada obra del hombre.

Las viviendas se basan en un esquema acordeón, en el sentido de que pueden plegarse o desplegarse ofreciendo más o menos estancias en función de la demanda.


Esta flexibilidad se consigue a partir de tres elementos básicos: un módulo fijo que alberga las zonas húmedas de la casas, fundamentalmente los elementos funcionales del baño y la cocina, una serie de módulos móviles, constituidos por muebles y paredes móviles, y por último un sistema de techos móviles.
Gracias a dichos elementos la casa puede estar completamente compartimentada, permitiendo la posibilidad de dejar convivir en la vivienda hasta 9 personas, o por el contrario puede permitir un vacio. El vacio deja infinidad de posibilidades, tantas como necesidades tenga el que vive en la vivienda.


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