Vivienda LT-31. Desde la mirada de un niño…

«Ahora que si me prestas atención,  en lugar de hablar tanto, gatito, te contaré todas mis ideas sobre la casa del espejo. Primero ahí está el cuarto que se ve al otro lado del espejo y que es completamente igual a nuestro salón, solo que con todas las cosas dispuestas a la inversa… todas menos la parte que está justo del otro lado de la chimenea. ¡Ay como me gustaría ver ese rincón! Tengo tantas ganas de saber si también ahí encienden el fuego de invierno…en realidad, nosotros, desde aquí nunca podremos saberlo, salvo cuando nuestro fuego empieza a humear, porque entonces también sale humo del otro lado, en ese cuarto…pero eso puede ser solo un engaño para hacernos creer que también ellos tienen un fuego encendido ahí. Bueno, en todo caso, sus libros se parecen a los nuestros, pero tienen las palabras escritas al revés: y eso lo se porque una vez levanté uno de los nuestros al espejo y entonces los del otro cuarto me mostraron uno de los suyos. »

Alicia a través del espejo y lo que Alicia encontró allí CARROLL,L. (2011,p.46)

Hay algo de Alicia en la pequeña casita del Valle del hecho. En ella las cosas se invierten, aquello que era sombra ahora pasa a ser luz, aquello que estaba cerrado ahora ofrece vistas al cielo y lo que antes era recto ahora se inclina para establecer nuevas líneas de comunicación. Y es que la pequeña casita en la calle Aire, de este precioso pueblo del Valle, talla en la sombra las antiguas huellas de su pasado. Cuando aún era establo, cuando aún no se reconocía como LT-31, la sombra era su característica principal, así lo es en todos los antiguos establos del norte peninsular; la necesidad de tranquilizar a las bestias imponía una espesura oscura en el interior de estas construcciones, al menos era así en su planta baja, en aquellas en las que un antiguo portón duplicaba su escala a favor de la dimensión de los animales.

Sin embargo las condiciones han cambiado, la sombra ahora necesita dejar paso a la luz, la habitabilidad impone nuevas características espaciales que delineen el nuevo uso del lugar. Pero el cambio que se propone se hace desde la historia y el respeto hacía esa masa de sombra, y es que en ella se dibuja las entradas que desde siempre han existido en el Valle. El Valle visto desde los ojos de un niño – desde los de Alicia, por ejemplo- seguro que tiene que ver con el gran volumen pesante, y sin embargo también flotante, de las grandes chimeneas del Valle. Desde dentro son un enorme cuerpo en el que la luz entra con cuidado, casi derramándose, su función era la de sacar los humos de la cocina, calentar el hogar, ser el corazón de la misma, pero seguro que también el lugar perfecto en el que esconderse, en el que mirar hacía arriba e imaginar la entrada de viejas hadas, la falda de una titán o la espada penetrante sobre aquellos gigantes de San Jorge. De cualquier modo no es su forma exterior la que interesa, sino sobre todo la interior, esas cualidades que están ligadas a la flotabilidad, a la ventilación y también a la entrada de luz.


  • Año proyecto: 2017
  • Año construcción: 2017-actualidad
  • Superficie:129,40 m2

La luz derramada…

En el pequeño proyecto LT-31, las chimeneas son el objeto principal, son ellas las que captan la luz del exterior para introducirlas en el interior; su forma responde a las secciones de las chimeneas tradicionales y es así no sólo porque han aprendido de ellas, sino porque la luz, en estas formas -más cerradas en la parte superior y abiertas en la inferior- se potencia, las aristas se hacen mayores y las formas dibujadas delinean nuevas figuras en la sombra. Por otra parte ayudan a derramar la claridad, funcionando como una auténtica lámpara que trabaja con la luz de la misma forma que lo hace la campana de un flexo. Perforan el interior, como lo hacen aquellas pasadas, funcionando como una masa que levita y dibujando ahora un nuevo circuito por el que hacer fluir la claridad.

Hay un elemento más en el que quisiera pararme, le tengo especial cariño, se trata del mueble que se sitúa en la primera planta de la vivienda, y que como un nuevo eje de coordenadas, distribuye las maderas que hacen de suelo en la vivienda.

Este mueble funciona como un elemento central que impide las vistas desde el exterior cuando se abre la puerta de entrada, es el que da intimidad a la casa, el que la hace más grande, ya que al impedir al ojo recorrer la casa de un solo vistazo incita al resto de los sentidos a imaginar, a pensar en como es aquello que no se ve, para más tarde descubrir como es.

Antiguo pajar reconstruido

El estado en el que se encontraba el pajar antes de la intervención era realmente pésimo. Las paredes estaban enfoscadas de mala manera, la estructura de los muros no se encontraba en buenas condiciones, las vigas estaban podridas en su mayoría y la suciedad impregnaba todo. Era un diamante sin pulir.

Rompiendo huevos para hacer la tortilla

La fase de obra está siendo muy divertida. Se ha alargado en el tiempo por unas cuestiones ajenas a la obra, pero seguimos ahí. La casa se vació en su interior dejando únicamente la envolvente de piedra, se montó una cimentación y una estructura metálica que conversa con algunos cargueros de madera existente. Se ha actuado como un cirujano, actuando en zonas precisas conservando aquello que sigue siendo testigo de su pasado.

La fase de obra es fundamental para el éxito del proyecto. Desde esfero creemos firmemente que la presencia del arquitecto en la obra ofrece calidad al proyecto, pero lo hacemos no solo porque sea nuestro trabajo sino porque nos encanta, y creemos que la supervisión minuciosa en esta fase, tanto espacial como técnica, acaba por repercutir muy positivamente en el proyecto.

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